¿Éxodo o migración?

Por Pedro Venegas

Como una mancha voraz que se come al mundo a mordidas, la rotación de la población en el globo terráqueo va dejando huella a su paso; millones de inconformes cambian de país año con año en busca de un mejor lugar para vivir. Para algunos el éxodo, para otros el inicio de una vida llena de sacrificio.

Según el diccionario, la noción de éxodo procede del vocablo del latín tardío exŏdus, a su vez derivado del griego éxodos (que puede traducirse como “salida”). También se llama éxodo al destierro o el exilio de una comunidad.

De alguna forma u otra la migración se convierte en un éxodo ya que los grupos migrantes son obligados a huir de su país de origen, aunque muchas veces es más por necesidad. Lo difícil será para ambos bandos, tanto para el que llega a vivir a un país extraño, como para el que ya vive ahí y que tiene que hacerse de la vista gorda ante el nuevo e indeseable nuevo vecino, en aras de los derechos humanos.

Desde Centro y Sudamérica, Europa y Asia, incluso África, las grandes multitudes rotan el hemisferio colocándose como pequeñas piezas de un rompecabezas en los territorios que mejor les acomoda, teniendo que pasar por hambre, cansancio, sufrimiento, delincuencia, violencia, violaciones a sus derechos y a sus personas, y así hasta llegar, en algunos casos, al homicidio. Siendo víctimas, además, del crimen organizado, para los que tienen que trabajar o ser explotados.

¿Qué es un migrante? Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, es la persona que llega a un país o región diferente de su lugar de origen para establecerse en él, ya sea temporal o definitivamente.

La falta de control natal de muchas naciones ha hecho que su población se dispare y llegue al grado de no poder alimentar tantas bocas, decía un lema de los pueblos sudamericanos que “un pueblo con hambre es un pueblo sin paz” y tienen razón. Lo último que la gente resiste es el hambre.

Uno de mis objetivos es explicar cómo se ha dado en el mundo la articulación de la migración en dos escalas, lo global y lo local, a través de los vínculos transnacionales que se tejen entre los migrantes y sus familias y como los ve el resto del planeta, a partir de prácticas sociales transnacionales entre las localidades de origen y los lugares de destino. Como parte del choque de culturas y costumbres.

Debemos entender que el concepto de urbanismo transnacional (o transfronteriza) ha permitido salir del enfoque dicotómico, global-local, desde donde se ha analizado casi siempre el fenómeno migratorio para proyectarse en un terreno más objetivo y más realista: la crisis mundial.

Dicho concepto permite dar cuenta de que lo local, al igual que lo global, son procesos de construcción social complejos y en los cuales ambos están aplicados, no es que uno sea resultado del otro, además de que se encuentran atravesados por múltiples dinámicas sociales y diferentes pensamientos y conceptos individuales.

Para intentar explicarlo, debo decir que aspectos como el género –hombre y mujer, clase y etnia- deben ser considerados a la hora de hacer el análisis para no esencializar (que no es más que incorporar a la propia vida su situación real y actual) tanto lo local como lo global.

Bueno, con el propósito de ayudar a la solución de este problema, en un hecho inédito, con el fin de proteger a los pueblos migrantes, se firmó en Marruecos, dentro de la Conferencia Intergubernamental para la adopción del pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular de la Organización de las Naciones Unidas, un plan público y privado que tiene la intención de invertir, en los próximos cinco años, más de 30 mil millones de dólares en el Plan de Desarrollo Integral, que abarcará a varios países de América Central y del sur del continente.

Cabe mencionar que dicho evento participa México y que se llevó a cabo sin la cooperación de Estados Unidos, ya que Donald Trump se negó a colaborar, igual que otros países que ven en la migración un peligro.

Es un acto singular, único en su especie, ya que es la primera vez que se realiza un acto así para intentar resolver el problema, buscando ir hasta el fondo de todo aquello que complica este fenómeno internacional.

Mientras esto sucede, el programa preparado para este fin de la Cepal, México, El Salvador, Guatemala y Honduras, contempla cuatro aspectos: origen de la migración, tránsito, destino y retorno.

La conferencia constó de una sesión plenaria y dos diálogos interactivos sobre compromisos e iniciativas innovadoras en vías de solucionar la situación migratoria de países como los señalados. Así como forjar lazos de colaboración con otras naciones interesadas en contar con una estrategia integral de atención y respeto a los derechos humanos de las personas migrantes.

Asimismo, la participación de México, a través de su Cancillería, tiene como objetivo refrendar el compromiso de México en coadyuvar a la gobernanza internacional de la migración basada en el respeto a los derechos humanos, el reconocimiento a las contribuciones de la migración al desarrollo sostenible, la transversalización de la perspectiva de género y la responsabilidad compartida entre naciones.

Algo muy importante de señalar es que se buscó establecer los mecanismos para que las personas puedan ejercer su derecho a la libre movilidad como una opción y no forzarlos por una necesidad económica o de seguridad, que incluso por estar en peligro sus vidas.

El fenómeno migratorio es tan antiguo como el planeta Tierra, siglos han pasado en los que los pueblos han tenido que buscar un lugar mejor donde vivir, incluso, los pasajes bíblicos daban cuenta de estos movimientos de multitudes.

La reunión citada se da en el marco de la conmemoración (el 10 de diciembre) del 70 aniversario de la declaración Universal de Derechos Humanos y el Día Internacional de los Derechos Humanos.

México, a través del Titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, destacó que lo que llevará a buen término las propuestas bien intencionadas que se presentaron será la voluntad y la resolución que se tenga para que ese pacto se convierta en acciones y políticas efectivas que demuestren la razón quienes suscribieron el acuerdo.

Como parte de estas buenas intenciones se espera convencer al gobierno de los Estados Unidos para que participe con inversión directa en los países de origen de los migrantes.

Éxodo o migración, lo cierto es que se ha convertido en un fenómeno que se presenta más frecuentemente y en mayor cantidad de personas, que lo que acaba de suceder con los miles de hondureños y centroamericanos que cruzaron por nuestro país (lo cual es gravísimo) hasta llegar a la frontera del norte, es un hecho que ya nos debe preocupar y atender, más allá de aportaciones económicas, enseñar a esas naciones una política migratoria autosuficiente que les permita resolver sus problemas.

Sólo me queda un par de preguntas en el tintero ¿y nuestros pobres?, ¿y nuestra gente que no tiene para comer, ni un techo bajo el cual vivir, ni escuela, ni servicios médicos y ellos qué?

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