L i l i t h

 

Por Pedro Venegas

Seguramente usted amigo lector,  conoce el nombre de Eva, sabe a quién se refiere,  podemos decir en términos simples y de acuerdo a orígenes religiosos, que se trata de la madre de todos, la que le dio de comer del fruto prohibido a nuestro padre Adán y por ello fueron expulsados del paraíso.

Sin embargo, mi relato de hoy se refiere a otra mujer que fue igual de simbólica que ella, una mujer que, según relatan los textos antiguos fue tanto o más relevantes que Eva, mujer hermosa, de cabellos de oro, de esbelta  figura, ojos hermosos pero misteriosos, primero diosa y luego demonio, me refiero a Lilit o Lilith (nombre hebreo que significa “la mujer que desafió el plan de Dios”) figura legendaria del folclore judío y de origen mesopotámico.

En un largo pero agradable recorrido por varios libros de historia y enciclopedias especializadas encontré que a Lilith se le considera la primera esposa de Adán, anterior a Eva, pero cuya aparición fue borrada de los relatos que hasta la fecha conocemos. Lilith tiene un origen misterioso, según relata la leyenda -que no aparece en la Biblia-, abandonó el Edén por propia iniciativa, por una vida diferente (de ahí que hoy en día varios grupos feministas adoptaron su nombre como emblema) y se instaló junto al mar Rojo, uniéndose allí con Samael o Satanás (El Maligno), que llegó a ser su amante, y también se encontró con otros demonios.

Como leyenda de terror, sus relatos nos cuentan que más tarde, se convirtió en un demonio que rapta a los niños en sus cunas por la noche y se une a los hombres como un súcubo -bajo la apariencia de mujer mantiene relaciones sexuales con un hombre-, engendrando hijos (los lilim) con el semen que los varones derraman involuntariamente cuando están durmiendo (polución nocturna). En las noches de luna se le ve con el aspecto de una mujer muy hermosa, a veces alada.

Uno de los textos más antiguos señala que el origen de Lilith parece hallarse en Lilitu y Ardat Lili, dos demonios femeninos mesopotámicos, relacionados a su vez con el espíritu maligno Lilu. En los nombres de esta familia de demonios aparece la palabra lil, que significa “viento”, “aire” o “espíritu”. Los judíos exiliados en Babilonia llevaron a su tierra de origen la creencia en esta criatura maligna, cuyo nombre, adaptado a la fonética del hebrero como Lilith, se puso en relación con la palabra parónima hebrea laila, que significa “noche”.

Se puede señalar que la única mención en la Biblia de dicha criatura aparece en Isaías 34:14 aunque muy breve pero significativo.  En la Biblia de Jerusalén el pasaje se traduce como: “Los gatos salvajes se juntarán con hienas y un sátiro llamará al otro; también allí reposará Lilit y en él encontrará descanso”.

En la Vulgata (traducción de la Biblia hebrea y griega al latín, realizada a finales del siglo IV por Jerónimo de Estridón) se tradujo por Lamia -ser fabuloso con cabeza de mujer y cuerpo de dragón-, equivalencia que se conserva en algunas traducciones modernas, como la de Nácar-Colunga: «Y las bestias montesas se encontrarán con los gatos cervales, y el peludo gritará a su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y hallará para sí reposo».

A pesar de ser breves las menciones, estas se repiten en varios textos y otras versiones, traducen el término como ‘criatura nocturna’ o ‘lechuza’. Al tratarse de un término que aparece testimoniado en una sola ocasión (se le dice hápax legómenon), no resulta posible saber con certeza si para el autor del texto era un nombre propio o común, y en este último caso, si se trataba de una criatura sobrenatural o de una rapaz nocturna.

En todos los rincones de mi búsqueda encontré un significado monstruoso, terrible, inquietante. Uno de ellos fue el del profesor G. R. Driver, quien explicó que la palabra hebrea (li·líth) deriva de una raíz que denota “toda clase de movimiento de torsión u objeto retorcido”, tal como la palabra relacionada lái·lah (o lá·yil), que significa “noche”, da a entender un “envolver o rodear la tierra”.

Blair (2009) sostiene que las ocho criaturas mencionadas en Isaías 34:13-16 son todas animales naturales, sin embargo, Lilith es la representación diferente de lo animal o lo demoniaco.

Para existir el mal tiene que existir el bien y viceversa, Lilit o Lilith es conocida como la Reina de la Noche, pero su connotación no deriva de una belleza angelical, buena, todo lo contrario, es un demonio femenino, al menos que así lo considera la religión hebrea que le atribuye entre sus malos actos el robo de niños de corta edad a los que se lleva de su cuna por la noche para devorarlos.

Al recurrir al pasado te das cuenta que son muchos los pasajes, los nombres y los personajes de seres extraordinarios. El origen de la leyenda que presenta a Lilit como primera mujer se encuentra en una interpretación rabínica de Génesis 1, 27. Antes de explicar que Yahveh dio a Adán una esposa llamada Eva, formada a partir de su costilla, el texto dice: “Creó, pues, Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y mujer los creó”.

¿Por qué es importante el origen de los hechos? Porque ellos pueden explicarnos la verdad de lo que ahora vivimos. Si bien hoy suele interpretarse esto como un mismo hecho explicado dos veces, otra interpretación posible es que Dios creó en primer lugar una mujer a imagen suya, formada al mismo tiempo que Adán, y sólo más tarde creó de la costilla de Adán a Eva. La primera mujer a la que alude Génesis 1, 27,  sería Lilith, la cual abandonó a su marido y al jardín del Edén.

La óptica no necesariamente debe ser mala o perversa de los hechos. La leyenda de Lilith está vinculada a una tradición mágico-religiosa judía: la costumbre de poner un amuleto alrededor del cuello de los niños recién nacidos –hasta nuestras fechas- para su protección en contra de Lilith, con el nombre de tres ángeles (Snvi, Snsvi, Smnglof, la Triada de la Luz).

Hay información que sólo se encuentra en los escritos profanos, el Génesis Rabba, por ejemplo, midrás -es un término hebreo que designa un método de exégesis de un texto bíblico, dirigido al estudio o investigación que facilite la comprensión de la Torá- sobre el libro del Génesis, recopilado en el Siglo V en Israel, señala que Eva no existía todavía en el sexto día de la Creación y que fue creada de una costilla de Adán.

Dice el texto que entonces Yahvéh (nombre propio utilizado en las Biblias en lengua española para designar a la Deidad suprema de las religiones judeocristianas) había dispuesto que Adán diese nombre a todas las bestias, aves y otros seres vivientes. Cuando desfilaron ante él en parejas, macho y hembra, Adán —que ya era un hombre de 20 años— sintió celos de su amor, y aunque copuló con cada hembra por turnos, no encontró satisfacción en el acto. Por ello exclamó: “Todas las criaturas tienen la pareja apropiada, menos yo”, y rogó al Dios que remediara esa injusticia.

Según el Yalqut Reubeni, libro para la colección de comentarios cabalísticos acerca del Pentateuco, recopilada por R. Reuben ben Hoshke Cohen (muerto en 1673) en Praga:

Por extraño que parezca, Yahvéh (Divinidad) formó entonces a Lilith, la primera mujer, del mismo modo que había formado a Adán. De la unión de Adán con esta hembra, y con otra parecida llamada Naamá, hermana de Tubalcaín, nacieron Asmodeo e innumerables demonios que todavía atormentan a la humanidad. Muchas generaciones después, Lilith y Naamá se presentaron ante el tribunal de Salomón disfrazadas como rameras de Jerusalén.

Lo contradictorio de la historia es que Adán y Lilith nunca hallaron armonía juntos, pues cuando él deseaba tener relaciones sexuales con ella, Lilith se sentía ofendida por la postura acostada que él le exigía. “¿Por qué he de acostarme debajo de ti? —preguntaba—: yo también fui hecha con polvo, y por lo tanto soy tu igual”. Como Adán trató de obligarla a obedecer, Lilith, encolerizada, pronunció el nombre mágico de Dios, se elevó por los aires y lo abandonó.

Como les comenté, saliendo del Edén Lilith fue a dar a las orillas del mar Rojo (hogar de muchos demonios). Allí se entregó a la lujuria con éstos, dando a luz a los lilim, ella se negó a someterse a los mensajeros divinos. El cielo la castigó haciendo que muriesen 100  de sus hijos al día. Desde entonces las tradiciones judías medievales dicen que ella intenta vengarse matando a los niños menores de ocho días, incircuncisos.

El novelista italiano de origen judío Primo Levi pone en boca de uno de sus personajes esta visión de Lilit:

“A ella le gusta mucho el semen del hombre, y anda siempre al acecho de ver a dónde ha podido caer (generalmente en las sábanas). Todo el semen que no acaba en el único lugar consentido, es decir, dentro de la matriz de la esposa, es suyo: todo el semen que ha desperdiciado el hombre a lo largo de su vida, ya sea en sueños, o por vicio o adulterio. Te harás una idea de lo mucho que recibe: por eso está siempre preñada y no hace más que parir”.

Las hijas de Eva y Lilith develan la verdad sobre la historia de la mujer y propone vivir con mayor libertad, sin la lápida de la interpretación y el invento.

Lo relevante para nuestros días es que Lilith nos muestra una mujer diferente, de mente libre e ideas propias, que no quiso adaptarse y prefirió irse al otro extremo, dejar de ser buena para convertirse en mala pero libre, auténtica e independiente. Sin embargo, lo cuestionable de Lilith es que tuvo que pasar del bien al mal para lograr su objetivo, para actuar de acuerdo a sus ideales ¿es esto fáctico? ¿es lo adecuado? ¿es lo que se tiene que hacer? Yo lo dudo.

Existe un libro que en la actualidad les puede hablar de esto a través de la historia de Lilith, se llama “Las hijas de Eva y Lilith”, texto que devela la verdad sobre la historia de la mujer y propone vivir con mayor libertad, sin la lápida de la interpretación y el invento. Editado por Grijalbo, es un libro ligero y ameno, con mucho contenido que les dejará una buena sensación al terminar de leerlo.

Elisa Queijeiro, su autora, es una humanista que se dice “nació comunicóloga”. Su particular manera de narrar, ágil y divertida, la hace una exponente de la cultura y la convierte en la especialista consentida de muchos programas de radio y televisión en México. Defensora de la mujer, Elisa se encamina a ser la voz actual sobre el reconocimiento femenino.

Recuperando nuestro tema, los invito a analizar a Lilith, a descubrir si en verdad fue ángel o fue demonio, más allá de lo que los libros digan, al final de cuentas cada uno de nosotros tiene una parte buena y una mala, el detalle es descubrir que somos y a dónde vamos.

 

Imagen tomada del sitio www.marthadebayle.com

Be the first to comment

Leave a Reply

UA-49372209-1