La democracia en México reside en el pueblo, no en políticos manipuladores

Por Luis Repper Jaramillo*

lrepperjaramillo@yahoo.com

A raíz del hartazgo popular por los políticos, partidos, gobernantes e instituciones “vampiro” como el INE, dedicado sólo a chupar la sangre (erario federal), sin contribuir a  consolidar la democracia en el país;  el TEPJF, los institutos electorales locales, entre otros, la credibilidad en los candidatos oficiosos (presidencia, senadores, gobernadores, diputados, alcaldes, diputados locales), partidos y sus “promesas” (te lo firmo y te lo cumplo) la ciudadanía se cansó y para 2018 su simpatía, apoyo y quizá su voto será para el aspirante independiente y/o ciudadano, que no parezca, huela o simule, extracción de un partido o dedazo presidencial.

Esto no es nuevo, desde luego, pero del 2012 a la fecha, en que el improvisado Enrique Peña Nieto, hechura mediática y artística de Televisa, lo hicieran “presidente” –así en minúsculas- destruyó la imagen y confianza en los políticos, que sólo responden a sus intereses personales, de partido, de grupo (Atlacomulco, Golden Boys,  mexiquenses, consanguíneo y de cuates), en que el denominador común fue y es, el dinero, el poder, los intereses, sin importar la calidad de vida de los mexicano, mientras ellos tengan fortunas, propiedades, cuentas bancarias abultadas y beneficie a su parentela.

En 2012 surgieron por ahí incipientes candidatos ciudadanos; 6 para ser exacto, que lograron ganar su elección. Tres de los cuales trascendieron por su capacidad mediática y golpe popular contra lo establecido por partidos y dedazo: Jaime Rodríguez “El Bronco”, gobierna Nuevo León. Manuel Clouthier (hijo de Maquío) Diputado Federal por Sinaloa y Pedro Kumamoto, audaz y combativo joven, que obtuvo la diputación local por el Distrito de Zapopan, Jalisco.

Los tres restantes independientes ganaron su respectiva Presidencia Municipal, con el apoyo ciudadano no partidista, César Valdez, en García, Nuevo León, Alberto Méndez, en Comonfort, Guanajuato y Alfonso Alcázar, alcalde de Morelia, Michoacán.

Pocos, pero dieron el primer paso para derrotar a los corruptos candidatos de partidos políticos y de dedazo. Sí se pudo y la muestra aquí está.

Decía que el fastidio hacia lo que representan los partidos, sus gobernantes y candidatos se agudizó a raíz del pésimo y fallido sexenio priista de Enrique Peña Nieto, que permitió, toleró y hasta colaboró en la rapiña de los dineros del país (Casa Blanca, casa de Ixtapan. OHL, Higa, Odebrecht) y que sus “colaboradores” emularon como Videgaray (Mansión en Malinalco), Osorio (su nido en Las Lomas de Chapultepec), Javier Duarte, César Duarte, “Beto” Borge. El maestro en tranzas de EPN, Humberto Moreira Valdez, su tío Arturo Montiel, Emilio Lozoya Austin, quien le consiguió al PRI y a Peña 10 millones de dólares del consorcio petrolero Odebrecht, de Brasil, para financiar campañas electorales en 2012 entre ellas la presidencial, compradas con dinero sucio y corrupción de organismos electorales como el INE, TEPJD e institutos locales.

 

Ante lo evidente de esta simulada “democracia”, por fin la ciudadanía dio golpe de autoridad y evidencia ya el rechazo al partido político más corrupto del país, que ha depredado a la nación desde hace 75 años (con dos sexenios trágicos integrados del PAN, Fox y Calderón), el PRI, que en el último lustro, pulió el concepto corrupción, por lo que los mexicanos, para el elección de 2018 que renovará presidencia de la república, congreso de la unión, nueve gubernaturas, jefatura de gobierno de la CDMX, la ALDF, cientos de alcaldías y varios congresos locales, están decididos a votar por un candidato ciudadano.

Si en 2012 se apuntaron pocos suspirantes sin partido, ahora la lista es enorme, al grado de que el inútil INE del nefasto Lorenzo Córdova Vianello, extremó las condiciones para ser elegible y convertido en  “tribunal de alzada” dispuso que el candidato independiente deberá recabar 866 mil 593 firmas para ser nominado (cifra que en ocasiones un partido “rémora” como el Verde Ecologista, PT, MC, Panal, no cubren en elección federal), que difícilmente un ciudadano logrará por no contar con grupúsculos convenencieros (acarreados, paleros, corporativistas, sindicatos, burócratas afines, filtrados, etc.) por lo que de la enorme lista inicial de 86 registrados para la candidatura presidencial, sólo cuatro: Pedro Ferriz de Con,  Margarita Zavala, Jaime Rodríguez “El Bronco” y Armando Ríos Peter, podrían tener  mínima oportunidad de conseguir esa 866 mil firmas.

Los 4 han reiterado que van por las firmas de la ciudadanía, tal vez uno o dos lo logre, Margarita y El Bronco,  de ahí que sería importante que conforme logren esas rúbricas, y de no lograr la cantidad suficiente, tres de ellos declinen y sumen esos apoyos a quien esté mejor posicionado (haya obtenido el mayor número de ellas) para enfrentar a los candidatos corruptos de los partidos políticos.

Pero no sólo este escenario se da para  la máxima aspiración electoral, la presidencial. Para el caso de la diputación federal se han registrado 240 ciudadanos y para el Senado son 38 aspirantes. Estamos hablando de 364 personas que sin pertenecer a corruptas organizaciones partidistas, motu proprio registraron su nombre ante el INE para buscar un cargo de elección popular.

Esto, quiérase o no, hace ruido, incomoda, asusta a los mezquinos interese políticos de los eternos candidatos que un trienio (diputado federal y local, alcalde) usurpan el cargo y a la siguiente elección saltan a otro mamando del presupuesto público. Lo mismo sucede en el periodo de seis años, de Senador que al terminar de calentar el escaño, buscan brincar a San Lázaro, para lo mismo. Gente que está acostumbrada a “cobrar facturas”  para seguir en el presupuesto.

Por eso es importante la presencia de candidatos ciudadanos, como lo hizo Pedro Kumamoto, en Jalisco o Alfonso Alcázar, en Morelia, Michoacán, que con el apoyo ciudadano derrotaron a los corruptos afiliados partidistas.

Además de esta alternativa, urge que a través de una Iniciativa Ciudadana, promovida por un diputado federal emanado de la independiente, se promueva modificaciones a la Ley Electoral que impida entre otras cosas, que un diputado federal, local, senador, alcalde, pueda postularse a otro cargo si no reúne varias cualidades: al menos haber concluido una licenciatura académica, evaluar su desempeño en el cargo concluyente, es decir: propuestas, presencia en tribuna, asiduidad en alto porcentaje a su distrito electoral y que fehacientemente demuestre haber realizado actos y gestiones que eleven la calidad de vida y de la comunidad del elector.

Esto obligaría a que el “representante popular” regrese cotidianamente a su territorio de donde obtuvo el número de votos que lo llevó a la Cámara.

Que la Ley impida que sujetos como Manlio Favio Beltrones, Emilio Gamboa Patrón, Carlos Romero Deschamps, Alejandra Barrales, Dolores Padierna, Manuel Bartlet Díaz, y centenas de holgazanes legisladores de todos los partidos brinquen de San Lázaro a Reforma, de la ALDF a una Delegación Política, como el caso del maridaje de Víctor Hugo Lobo y  Nora Arias Contreras, quienes se pasaron la oficina, ella le dejó a su amante la Jefatura Delegacional en Gustavo A. Madero y él, le cedió la curul que tenía en la ALDF, entre otros cientos de casos, como el de Leonel Luna Estrada, el eterno zar de la Delegación Álvaro Obregón, que la deja encargada a un compinche, mientras el tranza desde la ALDF con el Jefe de Gobierno en turno.

Algo importante, que no sea inmediato el paso de un cargo a otro, es decir, que al terminar, por ejemplo, la diputación federal, pasen 2 periodos más (seis años) para buscar la Senaduría. En el caso de la ALDF, al terminar su gestión, no pase a una delegación política, dejando un periodo, también seis años.

Con esto se frenaría el saqueo de dinero y el control de compromisos por casas, terrenos, territorios, negocios y corruptelas entre similares y se daría el urgente y necesario cambio generacional, de políticos y partidos enquistados en las cúpulas del poder político, legislativo, gubernamental, partidista y administrativo.

La inminente presencia y participación de las candidaturas independientes o ciudadanas, ya no deben esperar más, el actual Sistema corrupto (legislativo, electoral, partidista, gubernamental) está superado, envejeció, es intolerable.

El cambio tendrá que ser una lucha incesante de la ciudadanía contra el stablish men político/electoral, empezando por disminuir facultades y presupuesto al INE, a los partidos políticos, que se terminen la prerrogativas (dinero público) a los depredadores, que se mine el omnipotente poder que ejerce el Consejero Presidente, que se independice de la PGR, la Fepade, con atribuciones y presupuesto propio, para que ejerza potestad de auténtica fiscalía electoral.

Incluir en la Ley Electoral la figura legal de candidatura independiente o ciudadana, que se autofinancie su campaña; por supuesto lo mismo para los corruptos partidos políticos que hoy prostituyen nuestro dinero.

No es difícil si la ciudadanía presiona, porque motu proprio el impune, mentiroso y simulador Sistema político/electoral que padecemos, lo impedirá, como lo hizo ya Lorenzo Córdova, con los independientes.

¡Basta ya! la democracia en este país reside en el pueblo y no en las decisiones de la caterva de políticos corruptos que hoy la manipula.

 

 

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)

 

 

Imagen tomada de siglodetorreon.com.mx

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