La ‘tierna’ oposición y su obsesión por los #Hashtags

Por Felipe Galindo

@galindoenlinea

Al menos antes y después de sus 100 primeros días de gobierno, el actual Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, le seguirá restregando en la cara a los autollamados opositores que poco pueden hacer frente a sus más de 30 millones de votantes que lo llevaron al gobierno, el tsunami electoral con el que ganó de manera insultante y la creciente aceptación de su popularidad, ¡vaya, una luna de miel! que parece le durará todavía un buen rato y no se ve que las cosas vayan a cambiar en el corto plazo.

El tema no es si hace lo que quiere, como los 100 puntos de su plan de gobierno, que hasta la fecha señala un día y otro también, si no que no hay una voz seria a la que se le pueda considerar “contrapeso” u oposición necesariamente real y realista, muy a pesar de la necesidad de contar con voces lo suficientemente sólidas para, efectivamente, considerarlas o contrastarlas frente a lo que AMLO y su gobierno puedan señalar.

La realidad de estos suspirantes a la lista de verdaderos contrapesos, es que su actuación se desdibuja por su falta de argumentos contundentes o sus argumentos lo suficientemente irreales que al presentarlos y ponerlos en el crisol del “México Real”, de alguna forma se pierden y terminan en el mejor de los casos como frases para titular una noticia o los tan recurrentes “hashtags”.

No se diga si particularmente se ponen frente a no más de dos minutos de las abarrotadas conferencias de prensa “mañaneras” de  AMLO para que éste los despedace, al grado de llamarlos “ternuritas” y los mande a “no hacer el ridículo”. Algo así como esto que dijo el pasado 26 de febrero, cito textual:

ANDRES MANUEL LÓPEZ OBRADOR: “¿Qué sucede? Que están atravesando una crisis y se están precipitando, pensando que de la noche a la mañana pueden crear un grupo.

No. Tienen que formar cuadros, no sacar la nota, no. Ya se reunieron y van a hacer contrapeso, pero eso es muy ficticio, pues es como para decirles ‘ternuritas’”.

Con esa franqueza,  que esta vez deberían aprender a escuchar las recomendaciones de un viejo lobo de mar como AMLO, habrá que ampliarles algunas otras, a ver:

Particularmente para aquellos líderes, estos que tiran la piedra (y esconden la mano y se desdicen, deslindan, aclaran y dicen que ellos siempre o nunca han sido así) un día y al otro le aplauden, deberían saber que efectivamente es con argumentos, o con un poquito de más conocimiento de administración pública, por ejemplo,  y no con sus publicaciones programadas en su “feis” y twitter, como dejarán de jugarle al “opositor que México espera”.

Porque eso si, han aprendido en lo público a envolverse en la bandera (claro, por unas horas) y autoproclamándose opositores (de cafecito o comidas -dependiendo su agenda-) y en privado correr al primer chasquido gubernamental a “reunirse para mantener un diálogo” con las “altas autoridades” a las que según ellos le explican sus fallidos argumentos genuinamente opositores, que terminan desvaneciéndose en el siguiente “tweet” o publicación rimbombante, en el que incluso agradecen la oportunidad de reunirse y elogian su disposición al diálogo y hasta tomarse la #fotopalfeis enlateciendo su compromiso y visiones gubernamentales.

Una oposición seria, informada, argumentada no se desvive y obsesiona por lograr seguidores en las redes sociales “metiéndole” pautas y bloqueando opositores o ponerse #palafoto, “convocando” a grupos afines (que a la primera de cambios o los silencian o desconocen) cuando así les convenga.

Estas “ternuritas opositoras” hoy viven de piratearse, en el discurso, mensajes históricos de personajes como Maquío o que se creen su cuento de asumir una inexistente tradición de “congruencia”, que presumen a sus bases y a aquellos que se creen “los pies de foto”, mensajes de redes, el uso, recreación y las más de las veces abuso de “frases matonas”, como dice el Doctor César Lozano.

El riesgo de jugarle a ser opositor de día y aliado de noche es que en esos síndromes de “gatitos con complejo de león” realmente se la crean dando “la gran lucha ideológica”, “histórica” en “redes sociales” o pagando desplegados y en su simulación “mediática” haya quien les compre (y pague) su juego.

Hacen falta contrapesos, pero no de hoy ni de hace un año, o dos o tres, que brillen por su congruencia, no por su apertura (y simulado diálogo) con todo tipo de grupos que realmente trabajan en sus diversos espacios no para ser la nueva oposición, sino por un país que requiere de buenas ideas, buenos argumentos  y buenos ciudadanos que no venden intenciones para tomarse “la foto de unidad” mientras están los medios.

Hace falta una oposición que no pague desplegados en la prensa para que los reconozcan como tales, sino parafraseando los textos bíblicos, los conozcan y reconozcan por sus obras, no por sus “hashtags”.

 

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