Los textos prohibidos

Por Pedro Venegas

Siempre han existido textos prohibidos a lo largo de la historia de la humanidad, libros que han sido la causa de grandes movimientos de masas, muertes, incineraciones, persecuciones y hasta guerras. Elaborados con pensamientos religiosos, políticos y sociales (dentro de este rubro algunos de con pasajes sexuales que han mortificado a las mentes sensibles).  Hablar de todos sería un cuento de nunca acabar, por ello, me gustaría revisar, junto con ustedes, algunos de ellos.

Corría el año 1740 cuando François Marie Arouet –el famoso “Voltaire”-, tuvo noticias de que el gobierno de Francia había mandado incinerar, en la plaza pública, cuanto ejemplar de sus “Cartas inglesas” fuera posible confiscar, a lo cual sarcásticamente comentó: “Hombre, cómo hemos progresado: antes se quemaba a los escritores… y hoy nomás sus libros son incinerados. ¡Esto es civilización!”

Paso el tiempo y 200 años después, la obra Ulises, novela del escritor irlandés James Joyce, publicada en 1922  con el título original en inglés de Ulysses, cuyo título proviene del protagonista de la versión latina de la Odisea de Homero. Joyce se quejaba en una carta a su editor norteamericano: “No menos de 22 editores leyeron el manuscrito de Dubliners, y cuando, por último, fue impreso, una persona muy amable compró toda la edición y la hizo quemar en Dublín”, y esto como un acto de fe.

La pregunta es ¿era Ulises, un libro obsceno? Los libros prohibidos no necesariamente están condenados, algunos saltan a la fama precisamente por ello, por su prohibición. Una censura puede ser la mejor puerta de entrada de un libro al mundo, incluso una garantía de perduración en la historia de la literatura, siempre y cuando en su censura también radiquen los motivos de su aportación literaria.

Tenemos que comenzar por explicar el significado de la palabra ‘obsceno’, como la definen legalmente los jueces, es: “Tendiente a excitar los impulsos sexuales o a inducir a pensamientos sexualmente impuros y sensuales”. Si un libro como este tendiera a excitar tales impulsos y pensamientos, tendría que ser probado por la Corte, en cuanto a su efecto, en una persona de instintos sexuales normales.

Por ello, necesariamente tenemos que hablar del histórico fallo del juez John M. Woolsey gracias al cual nuestros vecinos del norte pudieron por primera vez leer Ulises sin riesgo de ir a parar a una mazmorra (curiosamente casi al mismo tiempo que fue revocada la afamada “ley seca”).

En el caso de la resolución del juez Woolsey, no hay que pasar por alto que fue dictada cuando en las verdes colinas de Georgia y Missouri el Ku Klux Klan (KKK) linchaba negros y en muchas escuelas se prohibían las enseñanzas de Darwin.

Otros textos como Madame Bovary, de Flaubert y Las flores del mal, de Baudelaire fueron criticados y en algunos lugares prohibidos. Al respecto, recomiendo un libro con la publicación íntegra de las acusaciones, editado por Mar Dulce bajo el título “El origen del narrador”. En este texto los verdaderos argumentos del valor de estas obras, sobre todo en el caso de Madame Bovary los brinda un fiscal.

Uno más,  La metamorfosis, de Franz Kafka (publicado en 1915) Su historia es impecable: Un día, Gregorio Samsa despierta y se da cuenta que se ha convertido en un insecto gigante. Así comienza el aislamiento de su familia, su amada y el resto de la sociedad, al punto en que lo encierran en su cuarto y se olvidan por completo de él. Curiosamente la obra de Kafka fue prohibida durante el régimen nazi y soviético; también lo prohibieron en Checoslovaquia porque el escritor se rehusó a escribir en checo (sólo escribió en alemán).

En 1991, también el libro Psicópata americano, de Brett Easton Ellis fue prohibido. En el se narra la historia de Patrick Bateman, un impecable hombre de negocios que, poco a poco, va revelando al siniestro monstruo que esconde dentro. La obra fue restringida debido a que cuando apareció en 1992, Alemania lo clasificó como nocivo para menores y restringió sus ventas. También fue prohibida en Canadá hasta hace muy poco tiempo y en el estado Australiano de Queensland (en los demás estados, está prohibido para menores de edad).

Mientras tanto en México, una lectura virtualmente obligada para los estudiantes de secundaria en México era “Aura”, de Carlos fuentes. Por eso, no había nada de sorprendente en que la hija de Carlos Abascal leyera la novela por indicación de su profesora de español. Pero el entonces secretario del Trabajo del gobierno del presidente Vicente Fox armó en el 2001 un escándalo inaudito para un escritor y un libro tan consagrados, tomando en cuenta que se publicó en 1962.

Matadero cinco, de Kurt Vonnegut es otro de los libros criticados, se publicó en 1969, en él se cuenta la historia de  Billy Pilgrim, un soldado americano mal entrenado y desorientado, que es capturado por los alemanes durante la Batalla de las Ardenas y llevado como prisionero a Dresden. Albergado en un matadero en desuso conocido como “Matadero cinco” él y otros prisioneros, junto con algunos guardias alemanes, se esconden en una bodega profunda protegiéndose de los bombardeos de la guerra. Durante este periodo Pilgrim comienza a ver visiones de su pasado y futuro e, incluso, de su muerte. Estados Unidos decidió relegarlo a los 100 libros más controversiales de Norteamérica de la American Library Association, lo cual impedía que los niños estuvieran expuestos a él.

La obra del autodidacta Henry Miller, Trópico de Cáncer, fue más famosa todavía por sus críticas que por sus virtudes, el pudor de la época en que fue publicada (en 1934). El libro sigue la vida de su autor, Miller, quien en ese momento era un escritor con demasiados problemas financieros. Escrito en primera persona, el narrador cuenta sus encuentros sexuales con amigos y colegas, lo cual fue una exposición abrupta de americanos expatriados viviendo en Francia en una promiscuidad absoluta.

Casi tan pronto como salió, la Corte Suprema de Pensilvania lo declaró “un hoyo de putrefacción, una reunión resbalosa de todo lo que está podrido en el escombro de la depravación humana”. Definitivamente no estaban listos para que George Orwell luego lo declarara “el libro más importante de los años 30”.

Por su parte, Las uvas de la ira, de John Steinbeck, publicado en 1939, nos cuenta la historia de una familiar que sufre los efectos de la Gran Depresión, muestra la triste realidad de los pobres de Estados Unidos. Enfocada en los Joad, una familia de agricultores, la novela relata la devastación que sufren mientras se van a California a buscar tierra, trabajo y dignidad.

A pesar de que fue un preferido de la sociedad literaria, en Estados Unidos fue prohibido públicamente y quemado en masa por el público en general. Las personas estuvieron asombradas y decepcionadas por la descripción de la pobreza extrema de esa época.  

Uno de los más significativos libros prohibidos fue Los versos satánicos (título original en inglés: The Satanic Verses) es la cuarta novela del escritor indio nacionalizado británico Salman Rushdie, publicada por primera vez en 1988. Se le puede citar como un intento de interpolación en el Corán descrito en la biografía de Mahoma  escrita por Ibn Ishaq.

La publicación del libro en 1988, en el Reino Unido, trajo consigo una fuerte polémica, desde la prohibición y quema del libro en los países musulmanes así como disturbios tanto en Inglaterra como en Estados Unidos. En la comunidad islámica muchas personas pensaron que era blasfemo. En Venezuela te encarcelaban durante 15 meses si te veían leyendo el libro y en Japón te multaban si vendías su versión en inglés.

El 14 de febrero de 1989, el Ayatolá Jomeini  proclama una fatwa, instando a la población musulmana a ejecutar a cualquier persona relacionada con la publicación del libro. Una Bonyad o fundación religiosa iraní llego incluso a ofrecer una recompensa en efectivo por la muerte de Rushdie quien dos días después sería puesto bajo protección del gobierno británico las 24 h del día.

Tales precauciones fueron fundamentadas cuando los traductores Hitoshi Igarashi  y Ettore Capriolo así como el editor noruego Wiliam Nygaard  fueron brutalmente atacados, en distintas localidades, por fanáticos musulmanes. El traductor de la edición japonesa murió a consecuencia de las heridas infligidas en dicho ataque.

Juzgados ahora en nuestro tiempo, analizados desde una perspectiva más abierta y madura, podemos entender que varios de ellos causaron furor por lo adelantado de sus ideas, lo que antes era pecado ahora no lo es, lo absurdo se volvió lógico y lo inverosímil creíble, por ello podemos decir gracias a esas mentes abiertas y adelantadas a su época, gracias a esos textos prohibidos.

(imagen tomada del sitio slideshare.com)

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