LUCaS

 Por Pedro Venegas

“Ausencia quiere decir olvido, decir tinieblas, decir jamás. Las aves pueden volver al nido pero las almas que se han querido, cuando se alejan, no vuelven más” con este fragmento de la poesía Nublos del poeta Fernando Celada (1872-1929) inicia la obra de teatro y se vuelve pieza recurrente en varios momentos de ella en que el protagonista la recita. La obra es “Lucas” y su primer actor es Odín Dupeyrón.

Dante Humberto Jorge Iván Odín Dupeyrón Navarrete ha sido escritor, actor y director de teatro. Es hijo del gran actor Humberto Dupeyrón (padre de Odín, Odette, Osterlen y Natasha). Odín ha trabajado para diversos medios televisivos, tanto como actor o como guionista, en el teatro ha hecho obras como “Lucas”, “Espíritus”, “Lo que se esconde detrás del espejo”, por señalar algunas de ellas.

También ha grabado discos y ha impartido clases de actuación, tanto para el teatro como para otros medios. Su obra más conocida es ¡A Vivir! que lleva más de cinco años en cartelera y cuenta con más de 1600 representaciones. Y desde 2010 repite éxitos como Veintidós Veintidós. Es autor de los libros “Y colorín colorado este cuento aún no se ha acabado” y “¿Nos tomamos un café?”

Para conocer un poco la sensibilidad de este actor diremos que en el peor abismo emocional de su vida y hundido económicamente luego de haber sido despedido, se aventuró a escribir su primer libro motivador, titulado: “Y colorín colorado, este cuento aún no se ha acabado”.

Para hacer publicidad a base de réplica, Dupeyrón comenzó a distribuir los primeros borradores entre sus mejores amigos para que lo comentaran. Cada copia salía desde la impresora de su casa.

Por no ser conocido en esa época, las grandes editoriales dudaron del proyecto, pero una pequeña editorial amateur se fijó en el manuscrito. Con el tiempo y el evidente éxito, los ejecutivos de Editorial Diana rectificaron su error y publicaron lo que pronto se convertiría en un Best Seller a nivel nacional.

Pero regresemos a la obra en comento, la gran pregunta que se le hace al público en la trama es ¿Qué sabemos del amor? Y ellos mismos nos dan algunas alternativas de respuesta. Lucas es una obra que habla del amor al mismo tiempo que expone las injusticias de un mundo obsesivo, cruel, lleno de roles impuestos y aprendidos, cuya calificación hacia las personas puede llegar a ser despiadada e inquisidora.

Tomo a esta obra como tema de mi texto de esta semana porque me llamó la atención las tramas que se abordan y la forma en que se afrontan. En ella se critica la promiscuidad, la homosexualidad, a la unión libre, la bisexualidad, a la informalidad, al padre soltero, al desorden, a la negligencia,  pero al mismo tiempo se les alaba, se les defiende y se les justifica, todo en el mismo sentido: el amor.

La trama se desarrolla en los años 90 y lo que podemos decir, para no quemar la obra, es que Lucas es un hermafrodita (ya que tiene los órganos sexuales masculino y femenino a causa de una anomalía somática o física) es un reconocido artista plástico que le renta un cuarto de su penthouse a su mejor amiga Inga, quien supuestamente sólo se iba a quedar un par de semanas, pero ya lleva más de un año. También está David, aunque es más joven que Lucas e Inga, es un amigo entrañable que se la vive en el penthouse, con sus visitas a diario.

Una noche en que se quedaron solos Lucas y David, un acto inesperado cambió el rumbo de sus vidas y por ello fueron fiscalizados por un Lord inglés y por una severa asistente social asignada por un Juez de casos especiales. Ambos son analizados severamente, criticados y sometidos a una presión poco usual ante los ojos de la sociedad y cuya reacción causa shock al público quien termina llorando y aplaudiendo.

Los siguientes cuestionamientos que obliga la obra son tales como ¿acaso estamos tan ciegos que no podemos ver que dos seres se aman, sin importar el rol de cada uno?  ¿Acaso se ama diferente al padre o a la madre, al hijo, al sobrino, al amigo o a la amiga? Y Lucas nos responde que el amor es amor y nada más. No tiene que ver con la estética, con el dinero, con que estén de acuerdo con lo que se piensa o lo que se siente.

Lucas es una obra que tiene 22 años de existir pero su aparición en cartelera es intermitente y el cambio de actores hace que pueda darle una variedad atractiva. Dura dos horas y media y está dividida en dos actos con un intermedio de 10 minutos pero puede darse en uno solo.

Son seis actores en escena, además de Dupeyron pueden ver a Mauricio Ochmann, Erika Blenher, Loudes Gazza y a Luis Couturier, con 12 escenas continuas.

Lucas pretende aparte de entretener y divertir, hacer reflexionar, ser una pausa en el camino para meditar sobre todos los monstros que nos comen día con día, que nos hacen odiar sin justificación, sobre las etiquetas de lo que está “bien” o de lo que está “mal”, de lo que se puede calificar como normal o como “antinatura”, de lo que es socialmente correcto.

En esta obra se pretende mostrar lo que sería un mundo donde seamos conscientes y responsables de lo que hacemos y de lo que decimos, tal y como se define a la madurez, para evitar heridas innecesarias en otras personas. Un mundo no sólo de respeto y tolerancia, sino de verdadera bondad y empatía por los demás, aunque no sean como nosotros.

Para el autor, no le cabe la menor duda de que ese día de igualdad llegará, la humanidad, dice, ha demostrado a través de la historia que puede cambiar y puede redefinirse para hacer lo correcto, y él tiene gran confianza en la gente. Invita a todos a no quedarse de brazos cruzados y convoca a hacer un mundo mejor.

El tema esencial de la obra es poco común, es más lo podría calificar de increíble, pero no se los puedo revelar porque le quitaría el factor sorpresa a la obra, sin embargo, todos los personajes tienen que ver con ello y las reacciones son diversas e inusitadas.

La obra tiene 22 años de existir y su propuesta sigue vigente, sus cuestionamientos nos siguen haciendo pensar y reflexionar sobre las imperfecciones de nuestro mundo. Si en el tiempo de su creación se juzgaba y se condenaba, en los nuestros, en los avances que hemos tenido ideológicamente pareciera más fácil disculparlos, sin embargo, no es así. Mucha gente sigue condenando la conducta de los demás, sin ver sus propios defectos.

Invito a mis apreciados lectores a que se den el tiempo para ver esta obra y a reflexionar con ella. Es fundamental entender, a través de sus mensajes, que no somos perfectos pero que lo único que si podemos intentar es aprender a amar porque entonces conoceremos más el significado de este breve y hermoso fragmento: “Ausencia quiere decir olvido, decir tinieblas, decir jamás. Las aves pueden volver al nido pero las almas que se han querido, cuando se alejan, no vuelven más”.

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