Malala, una activista en México

Por Pedro Venegas

Ese martes negro, el 9 de octubre de 2013, un grupo de talibanes detuvo el camión en el que la niña regresaba a su casa de la escuela. Una vez arriba, exigieron a las asustadas pequeñas que la identificaran, y le dispararon en varias ocasiones al descubrirla; otras dos niñas también fueron heridas. Una bala entró por la cabeza de Malala y se alojó cerca de su espina dorsal. La dejaron malherida, pero no lograron su objetivo, la niña sobrevivió.

Malala Yousafzai representa el primer caso conocido de agresión contra una niña por defender su derecho a aprender. Los fundamentalistas islámicos la balacearon cuando salía de su escuela en el valle de Swat, con el propósito de eliminar el problema en el que se había convertido la pequeña, que en aquel momento tenía 14 años de edad, y luchaba a favor de la educación de las niñas en Pakistán.

Lo que no sabían los talibanes era que en lugar de acabar con esa “molestia”, al dejarla malherida despertaron la conciencia y el impulso de lucha de la sociedad en su conjunto. Entonces, su causa cobró una fuerza inusitada.

Septiembre fue elegido para su visita a nuestro país, es la primera vez que Malala está en México, le acompaña su prestigio, sus ideales, un Premio Nobel de la Paz ganado en 2014 con reconocimiento internacional.

El Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, se reunió con ella y se comprometió con la Fundación Malala para trabajar juntos por el empoderamiento de las mujeres. En esa misión “tiene usted en México a un aliado”, señaló el mandatario a la noble joven pakistaní. Obviamente hablaron de educación y los proyectos que hay en ese sentido para México. Malala deseó, en voz alta, que estos se cumplan.

Ella cuenta con un movimiento, se llama Girl Power Trip, a través del cual la activista tiene por objetivo escuchar a niñas de distintos países, reunir sus historias y llevar sus mensajes directo a los líderes mundiales. En esta misión, hasta ahora, Malala ha visitado Estados Unidos, Canadá, Irak, Nigeria y México.

Con la valentía de siempre, Malala se pronunció en contra del muro que Donald Trump el cual quiere construir en nuestra frontera norte. “Hay líderes ignorantes”, señaló en franca referencia al Presidente de Estados Unidos de América.

Malala está por empezar sus estudios superiores en filosofía, política y economía en la Universidad de Oxford, en Gran Bretaña. Ante lo cual señaló: “al igual que muchos jóvenes, no estoy segura de lo que haré después de la universidad, pero sé que seguiré con mi labor en favor de la educación”.

La situación es grave en el país de la joven pakistaní, los talibanes han bombardeado o cerrado unas 540 escuelas, el 90 por ciento de las cuales eran centros para niñas.

Luego del ataque que sufrió en 2013, Malala se convirtió en un símbolo de lucha y de heroísmo; un emblema de la indispensable, e incomprensiblemente contravenida, libertad por educarse y en contra de la ignorancia talibán.

En retrospectiva, el Talibán -vocablo que irónicamente significa “estudiantes”- es un grupo cada vez más creciente de fundamentalistas islámicos de Afganistán, compuesto en su mayoría por veteranos de la guerra anticomunista y miembros pertenecientes a minorías étnicas de las tribus pastunes, junto con voluntarios del uzbekos, tayikos, punjabi, árabes, chechenos y otros.

Basados en la religión islámica, su estricta interpretación de la Ley Sharia (conocida como ley musulmana) se caracteriza por el discriminatorio trato hacia las mujeres. Se les obliga a usar el burka en público (prenda que les oculta el rostro). No se les permite trabajar ni recibir educación después de los ocho años y sólo pueden estudiar el Corán. Entre otras restricciones, no pueden ser atendidas por médicos de sexo masculino, si no están acompañadas por un hombre.

Los talibanes luchan en contra de los gobiernos de Afganistán, de Pakistán y la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) dirigida por la OTAN. En 2003, empezaron a usar el valle se Swat como base para las operaciones en el vecino Afganistán. Fue cuando comenzó la pesadilla para la familia Yousufzai y para toda la población.

Así en su lucha contra corriente, Malala Yousafzai no baja la guardia ni se atemoriza, entiende lo importante que es en el mundo la educación y la libertad para las mujeres, por eso asegura que seguirá su camino con la firme esperanza de lograr un mejor planeta para todos, principalmente para el género femenino. Gracias Malala.

Be the first to comment

Leave a Reply

UA-49372209-1