Mentir, omitir, falsear, engañar, respuesta a 30 millones de crédulos

*De Honestidad Valiente… a realidad lacerante

Por Luis Repper Jaramillo*

lrepperjaramillo@yahoo.com

Es muy fácil navegar con bandera de demócrata, de asumir el rol de mecías y salvador del país, porque todo en el pasado (antes del 1 de diciembre de 2018) fue corrupto, simulación, tranzas, mafias del poder, de cuello blanco y cientos de epítetos, que con la sola llegada al poder tras tres intentos, ahora todo es prístino (puro, inalterado), digno, transparente… bueno, cree Andrés Manuel López Obrador, que México es otro a partir de 1 de diciembre. Nada más falso.

El buen juez por su casa empieza, y no precisamente el tabasqueño puede presumir de pureza (quizá en la intención), porque en la realidad en apenas 70 días de gobierno se ha exhibido al “salvador” de México en sus debilidades: mentiras, favoritismo, conflicto de interés, megalomanía, omnipotencia y alarmante complejo de superioridad, que lo hace narcisista.

Había que sustentar el motivo de su mentiroso inicio de administración. Engañó en pocos días a más de 30 millones de mexicanos que votaron por él para llegar a Palacio Nacional y eso es imperdonable.

En su lucha, como fuera, por ganar la Presidencia de México, utilizó todas las artimañas dañinas, impopulares, ilegales, tramposas, pero sobre todo mentirosas, como aquellas de que a partir de asumir el poder bajarían los precios de las gasolinas, diésel, tarifas eléctricas y gas doméstico ¡no es cierto! Una más que le dio votos incluso de eternos priistas,  panistas, perredistas e indecisos, cuando alardeó de que todos los funcionarios públicos corruptos del sexenio anterior se irían a la cárcel, incluido Enrique Peña Nieto.

Eso iluminó el rostro de millones de votantes porque sabemos que el mexiquense ha sido el presidente más corrupto de la historia… ¡Bravo!, aplaudieron los afectados.

Pero por arte de magia, luego de dos encuentras ultra privados en Palacio Nacional entre el saliente y el entrante, sorpresivamente todo cambió, al grado de que el señor López dijo en entrevista radiofónica: “no meteré a Enrique Peña Nieto a la cárcel, porque no hay elemento constitucional para hacerlo”. Wooow, el gozo al pozo. ¿La razón?, le preguntaron los reporteros, mintió, argumentó que el Artículo 108 de la Constitución lo impedía. Respuesta malévola, desinformada y mal asesorado.

Porque ese precepto de la Carta Magna desenmascaró a López Obrador, pues a la letra dice: el Presidente de la República, durante el tiempo de su encargo, sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves del orden común. (sic)

Que no es el caso. Al respecto el abogado y profesor de Teoría Constitucional de la Escuela Libre de Derecho, Elisur Artega Nava, sostiene que el Presidente después de dejar el cargo puede ser juzgado por cualquier delito. El único competente para juzgarlo un año después es el Senado de la República. Pasado ese año la Fiscalía General del país y/o las fiscalías estatales pueden hacerlo. No se necesita ninguna Reforma Constitucional para ello.

Una mentira más, en otro evento al insistirle sobre la detención y eventual procesamiento a Peña Nieto, por el delito de corrupción, respondió desinformadolos que prometen procesar y meter a la cárcel a Enrique Peña en cuanto deje la presidencia mienten, porque la Constitución impide procesarlo

Mintió López. Y como tiene flaca memoria, le recordaré literalmente sus palabras. Fue el 7 de mayo de 2014, siendo Presidente de Morena y en vías de auto designarse candidato presidencial por ese partido para 2018, en Tecámac, Estado de México (tierra de EPN) amenazó: “si en 2018 llego a la Presidencia encarcelaré a todos los políticos corruptos del país, empezando con el priista Enrique Peña Nieto”

Eufórico y envalentonado por los vítores, porras, aplausos y sumisión de sus acarreados, retador insistió exigiré a esos políticos devolver lo que se han robado, y no sólo a Peña Nieto, también a los exgobernadores Emilio Chuayffet, César Camacho Quiroz, Arturo Montiel y al actual Eruviel Ávila Villegas. Ellos en su conjunto representan como unos mil años de cárcel (sic)

En esos términos se expresó el olvidadizo y desinformado (en mala leche) Andrés Manuel, que llegará a sus 100 días de gobierno y ningún corrupto, como Peña Nieto y sus colegas de gobierno en el Estado de México están en la cárcel, gozan de cabal corrupción e impunidad, por la colusión, omisión (que es delito), complicidad y “compromiso” del amigo Andrés Manuel.

Los otros engaños de la Transformación de 4ª, en la que ofertó que sólo gente honesta, limpia, transparente, honrada, con perfil profesional para el cargo, honesta, bla, bla, bla, formarían la base sustantiva de su gabinete (jajajaja) ¿y qué pasó?

De entrada dos corruptazos, nacional e internacionalmente exhibidos por sus mañas y tranzas forman parte del “gabinetazo”, uno del legal y otro simulado, en el Senado de la República. Me refiero a Marcelo Ebrard Cassaubón, ¡Canciller Mexicano! (jajajajaja) sin ninguna experiencia o perfil profesional para el cargo. Y a Napoleón Gómez Urrutia, Senador por Morena y ex líder inmoral de los trabajadores mineros del país.

A Ambos,  López Obrador lo sabía, se les comprobó los multimillonarios recursos que se robaron en sus respectivos cargos. Inicio con el Secretarito de Relaciones Exteriores, un Morenista a quien aún le corre sangre priista, Marcelo Ebrard, de negro pasado en su gestión como Jefe de Gobierno del DF, de 2006 a 2012, con los colores del PRD, y quien desde el viejo edificio del Ayuntamiento de la Ciudad, empezó a construir su candidatura presidencial para cuando concluyera su gestión.

Para ello, planeó, maquinó, edificó, lo que creyó, sería su magna obra para ganarse la simpatía de los capitalinos y per se, de los mexicanos, la obra de relumbrón que todos admirarían como usuarios y como turistas nacionales e internacionales: la Línea Dorada del Metro, la Línea 12 del STC que le daría posicionamiento y catapulta para la candidatura presidencial amarilla en 2012.

Para ello destinó del presupuesto inicial del GDF, 17 mil 500 millones, un dineral, pero al final de la “mega obra”, por cierto inservible, peligrosa, riesgosa, insegura y vergonzosa, los costos se elevaron a 29 mil millones de pesos que no avalan la porquería de construcción.

Pero no sólo defraudó a las arcas del DF, sino que ante el apremio de que los trabajos no concluían y se acercaba la fecha inaugural, el Gobierno Federal entró al quite con 489 millones de pesos ordenado por  Felipe Calderón.

Esta “maravilla” que pensó Ebrard sería su éxito para llegar a Los Pinos, cayó por inservible y riesgosa.

Al final de todo este embrollo y cuando el sexenio entrante en el DF de Miguel Ángel Mancera, se detectó que además de inútil, es la más cara de la historia del país. Hubo un faltante por justificar por el ex jefe de gobierno, cuando este había huido de México a París, luego brincó a Estados Unidos (con todo y parentela), al verse descubierto tomó sus tiliches y familia para volver  a la Ciudad Luz, a darse vida de rey con dinero estafado al Sistema de Transporte Colectivo del DF.

El total del hurto varía entre 7 mil y 9 mil millones de pesos, aun no comprobados por el cancillercito.

Aun así, López Obrador candidato presidencial por Morena, lo rescató de París, le ofreció chamba en la campaña y la promesa que de ganar le daría un cargo importante. Sabemos cuál.

Pero no fue por capacidad, habilidades y perfil profesional… para nada, fue la retribución por los favore$ recibido$ para el financiamiento de la campaña morenista a la presidencia de la república.

El otro deshonesto miembro de Morena, del equipo de López Obrador, no está en el Gabinete, sino en su extensión: el Senado de la República. Me refiero a “Napito”, Napoleón Gómez Urrutia, un auténtico truhán, despiadado, corrupto, manipulador y tranza de los dineros de los auténticos trabajadores mineros, a quienes con sus triquiñuelas, sinvergüenzada, maquinaciones y valemadrismo, se robó 55 millones de dólares de la hacienda del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana, sacándolos del país, de donde huyó para apersonarse por más de  13 años, en Vancouver, Canadá, usufructuando el dinero estafado al gremio.

Desde su fuga en 2006, esta rata inmunda, compró un exclusivo condominio en West Vancouver, cerca de  Park Royal, por el que pagó 1 millón 800 mil dólares canadienses, quien junto con su parentela se dieron vida de reyes, a costillas de los trabajadores de las minas mexicanas.

En el mismo caso de su Carnal Marcelo, López Obrador bu$có a Napito, por interé$, andaba en campaña presidencial, y lo ¡convenció! de regresar a México, pues si gana la presidencia, lo colocaría en alguna parte del gabinete.

Ni tardo ni perezoso, el lidersucho cogió sus maletas y con el blindaje de El Peje, volvió al país, sabedor de que no lo perseguirían, investigarían, detendrían y juzgarían por robo, desfalco y daño patrimonial al Sindicato Minero. No lo puso en el primer círculo del poder, pero le obsequió un escaño en la Cámara Alta para hacer de las suyas.

Comprobado que este truhán esquilmó a sus afiliados, no importó al tabasqueño y ordenó a su partido dotarlo de Fuero Constitucional asignándole una candidatura plurinominal para entrar por la puerta grande al Senado.

Ahora con infamia, bendición, protección y “gratitud” por el financiamiento a la campaña, el señor López se hace de la “vista gorda” y de ordinario avala que el ladronsete con todo y fuero constituya un mamotreto y dependencia corporativa de Morena, llamada Confederación Internacional de Trabajadores, que seguro tendrá reconocimiento legal de la Secretaria del Trabajo, de la T4,  Luisa María Alcalde, por orden del inquilino de Palacio Nacional.

La CIT, que no es internacional será para Morena, lo que la CTM  para el PRI, un banco de votos corporativos y caja chica para los intereses políticos de Andrés y sus esbirros.

Esta es, pues, la Honestidad Valiente que siempre proclama el tabasqueño; es decir, más de lo mismo o “la misma gata, nada más que revolcada”  del dinosáurico PRI de la “Dictadura Perfecta”.

No cabe duda, por la venas de Andrés Manuel López Obrador sigue fluyendo sangre tricolor, aunque se empecine en negarlo.

¡4ª Transformación!… Transformación de 4ª

 

*Miembro de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT) y de Comunicadores por la Unidad (CxU)

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