¡Ni una más! Las muertas de México

Por Pedro Venegas

Rescata Oscar Balderas, reportero de Vice News, la narrativa de Daniela, joven secuestrada por un cártel del norte de nuestro país que me gustaría conociera amable lector:

“Una mujer aterrada viaja en una camioneta que recorre Tamaulipas, México. No sabe a dónde va y para qué. Sólo sabe que si se quita la venda de los ojos, la ejecutarán. Que esos hombres armados que la custodian son tan sádicos que parecieran paridos en el infierno. Y que ese podría ser su último día con vida.

Esa mujer desciende con miedo de la camioneta. Las piernas le tiritan mientras entra a una quinta grande, polvosa, aislada bajo el calor desértico de la frontera entre México y Estados Unidos. Le ordenan quitarse la venda y avanza detrás de los hombres armados. Atraviesa una habitación, otra, un pasadizo, un túnel. La mansión se va oscureciendo mientras desciende unas escaleras y sus ojos se fijan en una luz tenue y roja que cubre todo lo que hay en un sótano casi sin muebles: cuerpos desnudos y encadenados a las columnas que van de techo a piso.

Ella se pregunta en silencio ¿de dónde sacaron a esas mujeres?, ¿en dónde quedarán sus cuerpos? Y cuando pregunta en voz alta por qué le hacen eso a las jóvenes, un hombre armado, con gesto ’aburrido’  responde con naturalidad ‘porque esos clientes son buenos y pagaron mucho dinero”.

Fin de la narrativa. Situaciones como esta se presentan a diario en distintos estados de la República, no es el único motivo, hay más y de lamentables consecuencias.

Toca el turno de los datos, las cifras que nos permiten ver el terrible panorama de las mujeres mexicanas desaparecidas, secuestradas y muertas.

Las muertas de México

Claudia Suárez, Jennifer Carrillo, Julia Rodríguez, Lesvy Osorio, Jessica Sevilla, Mara Castilla, Valeria “N”, Victoria Salas, Anayetzin Damaris y Cynthia Nayeli Vásquez, son algunos de los nombres de las 1,820 mujeres desaparecidas y muertas en México en el 2016.

Un estudio elaborado por el Instituto Nacional de las Mujeres y la Organización de las Naciones Unidas señala que jóvenes de entre 16 y 29 años de edad (aunque algunas alcanzan hasta los 40 años) que han sido violadas, secuestradas y asesinadas principalmente en los estados de México, Puebla, Chihuahua, Coahuila, Sinaloa, Nuevo León, Guerrero, Jalisco y Veracruz, no han contado con ningún tipo de protección.

Tan peligrosa es la situación en la República Mexicana que el mecanismo de Alerta de Violencia de Género sólo existe en nuestro país y en ninguna otra parte del mundo más, sin embargo, han sido pocos los resultados de este o más bien nulos, no hemos sido capaces (ni autoridades ni ciudadanos) de proteger a nuestras mujeres.

Violencia intrafamiliar

Comenzando con la violencia itrafamiliar doméstica o violencia intrafamiliar es todo patrón de conducta asociado a una situación de ejercicio desigual de poder -entre la mujer y el hombre- que se manifiesta en el uso de la violencia física, psicológica, patrimonial y/o económica o sexual.

La violencia intrafamiliar también ha cobrado vidas de mujeres que pensaron casarse o unir sus vidas a hombres que las protegerían, a quienes les darían la seguridad de una existencia en paz y feliz, pero no fue así, por el contrario perdieron dientes, ojos, brazos, pies, a manos de sus parejas o conyugues.

No sólo se clasifica la violencia entre hombres y mujeres, el término incluye una amplia variedad de fenómenos, entre los que se encuentran algunos componentes de la violencia contra las mujeres, violencia contra los hombres, maltrato infantil, violencia filio-parental y abuso de ancianos, sin embargo, en este caso nos referiremos más a las mujeres maltratadas, violadas, secuestradas y muertas.

Niñas y mujeres muertas en territorio nacional

La desaparición de niñas y mujeres, principalmente, jóvenes a gran escala está ligada al narcotráfico y a la trata de personas, afirman los especialistas tanto nacionales como internacionales.

Los estados destacados en la desaparición, secuestro y asesinato de mujeres en el 2016 son: Nayarit con 23, Quintana Roo con 25, Sinaloa con 29, San Luis Potosí con 38, Chiapas con 42, Colima con 55, Morelos con 79, Nuevo León con 80, Michoacán con 87, Veracruz con 115, Guerrero con 190, Estado de México con 263.

Buscarlas ha sido cuestión de indagar en las tumbas clandestinas, los semefos, los cuartos de hotel, corroborar cicatrices, señas particulares, manchas, lunares, defectos físicos, quemaduras, etcétera, que puedan dar indicio de su persona. Tan solo en el 2016 fueron mil 820 las mujeres desaparecidas a lo largo y ancho de la República, lo que matemáticamente representa cinco mujeres al día de acuerdo con el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas de la Secretaría de Gobernación.

Sin lugar a duda, este es el registro más alto que ha tenido la dependencia desde que enlista cada caso proveniente de las fiscalías y procuradurías estatales; la desaparición de mujeres ha crecido en las últimas décadas. Para comparar podemos decir que en el 2007 la Secretaría de Gobernación tuvo conocimiento sólo de 145 casos, la cifra se ha elevado enormemente hasta convertirse en un problema de magnitud nacional.

Se elevan las cifras de muertas

Las condiciones de violencia que se han agudizado en los últimos dos sexenios han generado escenarios hostiles para las niñas y las mujeres mexicanas. La desaparición a gran escala está relacionada con los grupos del narcotráfico y aquellos que se dedican a la trata de personas con fines de explotación sexual o laboral, afirman especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México, reconocidos como expertos en temas de violencia contra las mujeres.

Casos como el de Colima, agregan, en donde hace 10 años hablar de desaparecidos era algo impensable, hoy tiene la tasa de desapariciones de mujeres más alta del país con 10 denuncias por cada 100 habitantes.

En su territorio, los ciudadanos colimenses han visto un aumento de presencia de organizaciones criminales desde el 2016, ha sido el estado con mayor tasa de homicidios en todo el país y muchos de ellos son mujeres.

En Sinaloa, la población sufre de disputas entre grupos del crimen organizado con más denuncias de desaparición en proporción con su población femenina. En 2007, la tasa de desaparición era menor a uno, el año pasado (2016) fue mayor  8.

La trata de personas

En México, dicen investigadores del CIDE, hay 47 grupos criminales dedicados a la trata de personas y el foco rojo está en la frontera norte y sus bares y discotecas.

En Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Tijuana, Reynosa y Matamoros, se ejerce el derecho de piso y donde los empresarios de este sector son coaccionados para que en sus establecimientos vendan drogas y se ejerza el trabajo sexual. “Estos grupos tienen líderes de México, Centroamérica y los Estados Unidos de América”, afirman.

Aseguran que las autoridades deben actuar de inmediato, en cuanto reciben la noticia de una desaparición de una menor o una joven ya que puede estar en dos horas fuera de la Ciudad de México y en cuatro fuera del país y su destino incierto porque tanto puede ser para trabajo sexual como para el tráfico de órganos (tan rentable como el narcotráfico) y jamás volverlas a ver.

Incluso –dicen- las rutas que eran utilizadas para el trasiego de drogas también son manipuladas para el traslado de personas por ser más seguros para ellos. Rodeando nuestros desiertos, nuestros mares y las altas zonas montañosas.

Ni una más

Tal pareciera que la vida de las mujeres fuera devaluándose y su existencia perdiera sentido. En el pasado, la muerte de una sola mujer era tan impactante que todo mundo se movilizaba para dar con el responsable, con el motivo de tan terrible acción. Hoy ya no es así.

Igual que Daniela, la joven de la historia señalada al principio de este texto, el futuro de las mujeres desaparecidas cuenta con una sola certidumbre mientras no se actúe con total rigor y rapidez: la muerte. ¿Cuántas más habrán de desaparecer? ¿Cuántas más morirán? ¿Cuántas se necesitan para actuar con el rigor que se requiere? ¿Cuántas?

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