¿Quién le teme a la ignorancia?

Por Pedro Venegas

Decía un buen amigo que “la ignorancia es atrevida y supina” cuando alguno de los iletrados funcionarios que nos tocaron en el INEA osaban proponer alguna locura o disparate (por decir lo menos) para el proyecto de Campaña Nacional de Alfabetización del sexenio que concluye, sin tener la menor misericordia de nuestros oídos e intelecto y la verdad tenía razón. Nada es peor que opinar sobre lo que no se sabe o no se entiende.

Para aclara esa poderosa frase me basaré en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española el cual define a la ignorancia como “la falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular”, y la adjetiva de supina para describir a esa ignorancia que “procede de negligencia en aprender o inquirir lo que puede y debe saberse”.

En este sentido podemos preguntarnos ¿quién le teme a la ignorancia? Hoy en día creo que nadie o pocos en tal caso.

Aquí algunos datos para explicar lo dicho: el idioma español tiene cerca de 300 mil palabras. En el Quijote de la Mancha, de Cervantes, estimado lector, quien utilizó 22 mil 939 palabras diferentes, una muestra absoluta de conocimiento y cultura ¿no cree usted estimado lector?

Prosigo con mis datos duros. En una conversación entre dos profesionales con experiencia en por lo menos una rama de las ciencias o de las artes, se usan más de tres mil 200 palabras. En contraste, una canción de reggaetón o de cumbia, tiene en promedio 30. ¿Vamos viendo por donde masca la iguana?

La mayoría de los jóvenes de la actual generación se comunican con 300 palabras (78 de ellas son groserías y por WhatsApp normalmente están mal escritas, con faltas de ortografía) y además de utilizar en muchos casos emoticones para omitir palabras. Ahora ya se pueden imaginar el nivel de comprensión de lectura y pensamiento crítico que poseen este sector de la población.

Leer es una actividad necesaria no para saber más, es para ignorar menos, ya sea porque estimula la imaginación con una buena novela, un libro de historia o de ciencias. Asimismo, se aprende de un gran autor literario o experto en alguna materia. También se puede expandir los horizontes del conocimiento con el periódico o alguna revista, sea del tipo que sea recordemos el dicho aquel de que “no existe libro tan malo del que no aprendas algo bueno” y lo mismo sucede con los diarios, las revistas o diversas publicaciones.

Además, tampoco debemos olvidar que una sociedad que lee con frecuencia suele ser percibida como educada y sobresaliente, a la cual no se le puede engañar o mentir.

Para muestra un botón. El ejemplo más claro es el de Finlandia que no sólo se posiciona como el país más educado del mundo desde hace años, sino que además sus escuelas son un modelo para cualquier sistema educativo. Además de contar con un sistema totalmente libre donde las escuelas privadas no tienen lugar.

Una persona con una formación profesional y cultural realiza muchas más tareas creativas que aquel que es ignorante. Sin embargo, cuando vea los resultados que obtuvo el NOP World Culture Score (una de las principales encuestadoras en el mundo sobre el tema de la cultura), seguro que se sorprenderá apreciado lector.

Sorprendente o no (de acuerdo a la opinión de cada individuo), los países asiáticos como India, Tailandia y China van a la cabeza del ranking con una gran diferencia, alcanzando de 9 a 11 horas a la semana de lectura por persona.

Esto me pareció curioso, porque uno esperaría que grandes ejemplos como Japón, Alemania y la región escandinava estuviesen entre los primeros puestos. O incluso los Estados Unidos, que aparece a la cola e invirtiendo la mitad de horas que los países más lectores.

Sin embargo, me gustaría que presten atención ya que las dos economías con más potencial, China e India, parecen acompañar su crecimiento en áreas como la industria y el mercado con una mejor educación.

Luego, entre las 6 horas y media y las 7 horas y media tenemos a una gran variedad de países, sobre todo europeos y de la zona norte. Pero lo que más me llama la atención es el promedio de América Latina y España.

El país más lector de este conjunto es Venezuela, What?, ¿con Nicolás Maduro como presidente? Me cuesta trabajo creerlo. Los venezolanos están a 6.4. Sólo un minuto por debajo de la media global que es 6.5 horas por persona a la semana. Después encontramos Argentina y un poco por debajo, España. Y en el último cuadrante, lamentablemente México.

Cabe señalar que, aunque no son las peores estadísticas, nos dejan claro que todavía nos queda un largo recorrido hasta poder llegar a los primeros podios del ranking.

Pero lo que me dejó todavía más sorprendido es descubrir que en Japón apenas se leen 4 horas a la semana, y en Corea menos, tan sólo 3. Tratándose de dos potencias mundiales, países tan importantes y desarrollados, es un dato realmente bajo.

Tengo que señalar que aunque realmente no es el tiempo que inviertes en leer lo que cuenta, sino cómo lo aprovechas, que el conocimiento realmente sea asimilado.

Tan es así que puedes leer 10 horas a la semana sin aprovechar nada de lo que lees, o puedes invertir tan sólo 5 horas (la mitad de tiempo) y devorar material nutriendo tu mente y entrenando tu comprensión y memoria. Todo depende de las técnicas que uses y de si realmente sabes cómo sacarle partido a cada minuto invertido.

Por increíble que les pueda parecer a algunos, hay gente capaz de leer tres o cuatro libros a la semana, y para ello no dedican incontables horas. Sencillamente aplican técnicas que funcionan y les permiten abordar la lectura de forma efectiva.

Regresando al tema que nos ocupa y preocupa, les comentaré que México tiene el lugar 24 en el ranking mundial de los países que más leen  y que fue realizado en el 2013, reveló la agencia NOP World.

La ignorancia se refleja en el comportamiento, la falta de respeto y de valores que se adquieren con la educación se muestran ausentes en el iletrado. Una persona educada destaca siempre.

Leer o no leer es el dilema al que actualmente se enfrentan los países, más cuando el Internet le ha robado terreno a los libros; sin embargo, hay quienes aseguran que el libro está más vivo que nunca.

Decíamos que México ocupa el lugar número 24 con 5.5 horas de lectura. En otro estudio, la Encuesta Nacional de Lectura 2012 realizada por la Fundación Mexicana para el Fomento de la Lectura reveló que uno de cada dos hogares en México solamente tiene entre uno y 10 libros que no son escolares. El 54 por ciento de los encuestados indicaron que no leen cotidianamente y el 35 por ciento aseguró no haber leído un solo libro en su vida.

Peor aún, en el estudio “Hábitos de Lectura”, elaborado por la OCDE y la UNESCO, México se posicionó en el puesto 107 de 108 países, con aproximadamente dos libros anuales por persona.

El 40 por ciento de los mexicanos jamás ha pisado una librería, el 13 por ciento nunca ha leído un libro y el 70 por ciento de los mexicanos lee lo mismo que antes o menos, según cifras de la Encuesta Nacional de Lectura del Conaculta.

Por el contrario, la India con una población de 1,220,800,359 mil millones de habitantes encabeza la lista al tener un público lector que dedica 10.7 horas a la semana, además de contar con la mejor universidad del mundo, donde asisten alumnos provenientes de países como Estados Unidos, Canadá y China.

En los países con mayor número de horas de lectura sigue Tailandia, quien posee una población de 67,448,120 millones de habitantes de los cuales leen 9.4 horas a la semana.

Seguido de China con una población total se conforma por 1,349,585,838 mil millones de habitantes que dedican 8 horas a la lectura semanalmente. En conjunto, todos sus habitantes leen 10,796,686,704 horas a la semana.

Luego Filipinas, Egipto, República Checa, Rusia, Suecia, Francia, Hungría, Arabia Saudita, Polonia, Venezuela, Sudáfrica, Australia, Indonesia, Argentina, Turquía, España, Canadá y México.

Datos más recientes afirman que según el INEGI, 45 de 100 mexicanos declararon haber leído al menos un libro, cifra menor que en 2015.

De la población de 18 años y más que leen algún material considerado por el módulo de Lectura (Molec) decreció de 84.2 por ciento en febrero de 2015 a 76.4 por ciento en febrero del año en curso, es decir, ahora leemos menos, esto de acuerdo con el Instituto nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Al presentar los resultados actualizados al 2018 del Molec, se obtuvo que ahora 45 jóvenes de 18 o más han leído por lo menos un libro mientras que en el 2015 lo hicieron 50.

Otro dato relevante en ese mismo rango de edades es que las mujeres leen más que los hombres (80.1 por ciento contra 73.1 por ciento de los hombres)

Pero las cosas se ponen peor cada que nos acercamos más al 2018, México obtuvo en 2016 el lugar 55 en materia de lectura, de acuerdo con el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA por sus siglas en ingles) que integra la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

De manera particular, el reporte PISA ejemplifica que Japón es uno de los diez mejores países posicionados, por lo que incluso uno de los estudiantes mexicanos con el más alto promedio apenas alcanzaría el promedio de uno de dicho país asiático.

El organismo internacional señala que el problema en rezago de hábitos de lectura es por la tardanza de dos años de escolaridad, sobre todo en materias como lectura, matemáticas y ciencias.

El portal de Animal Político cita que a México le tomaría incluso 25 años alcanzar el promedio general de las 34 naciones que componen la OCDE, en matemáticas y más de 65 en cuanto a lectura.

Todas estas pruebas nos revelan en menor o mayor grado lo bajo que estamos en cultura, en lectura, en el combate a la ignorancia, sin embargo, amigo lector le invito a reflexionar y a asumir una actitud positiva ante este triste panorama.

Procuremos hacer de nosotros mismos una mejor persona, con respeto a los demás, rescatando los valores que se han perdido y tratando de educarse lo más que se pueda para hacer de nuestro México un mejor país donde se pueda vivir en paz y en armonía ¿o usted qué opina?

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