Rafa Jaime, mi guía

Por Pedro Venegas
 “No hay peor ciego que aquel que no quiere ver”

(Dicho popular mexicano)

 Cerré los ojos y traté de imaginar lo que él sentía, lo que vivía todos los días, por un momento, tan solo un momento puse atención y escuché… trate de identificar los sonidos que me rodeaban, unos niños jugando cerca de mí, el canto de las aves a lo alto, unos perros ladrando no muy lejos de nosotros, el ruido de los autos en marcha que pasaban presurosos.

Luego, ya en mi casa, quise hacer las cosas de siempre: ir al baño, ducharme, secarme, vestirme, ir a la sala de mi casa, poner música, hablar por el teléfono, ir a la cocina y prepararme un sándwich, todo sin el mínimo haz de luz, imposible, miles de tropiezos y golpes de todo tipo fue la respuesta a mis actos, entonces cómo le hace Rafael Jaime Jaramillo para vivir así y más aún para ser un triatleta sin ver.
Originario de Salamanca, Guanajuato, a la edad de cuatro años le diagnosticaron una enfermedad cancerosa llamada Retinoblastoma Bilateral, cáncer en los ojos, perdiendo el ojo derecho, y fue a los 18 años cuando la enfermedad se volvió más agresiva y le retiraron el glóbulo ocular izquierdo.
Sumergido en la depresión, un día decidió que su enfermedad no limitaría su vida y salió al mundo, intentó una, otra y otra vez, hasta encontrar su lugar y este fue en el deporte, como triatleta, desde entonces ha participado en más de 12 maratones y conferencias.
Pero ¿qué es un triatlón? Es un deporte individual que reúne a personas con excelente condición física ya que requiere de tres disciplinas deportivas que se realizan en el siguiente orden: natación, ciclismo y carrera a pie. Pueden tardar varias horas en su recorrido y más si lo realizas en condición de invidente ya que tiene que ir acompañado de una persona que le irá indicando el camino.
Las carreras de triatlón están fraccionadas en 3 recorridos, uno para cada disciplina, más una zona de transición, que es el área destinada al cambio de una disciplina a la siguiente, de natación a ciclismo y de ciclismo a correr. Como dato curioso les diré que el triatlón se convirtió en deporte olímpico en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000.
Después de hacer deporte en varias disciplinas, debutó en el 2013 en San Gil, Querétaro, competencia en la que culminó con un tiempo de 6 horas y 2 minutos, convirtiéndose en el primer mexicano con ceguera absoluta en terminar una competencia de este tipo.
Hoy dedica pláticas a niños ciegos y débiles visuales y las hace extensiva al público en general, el triatleta invidente mexicano Rafael Jaime Jaramillo, de 28 años de edad, en lugar de sumergirse en la inmovilidad de su discapacidad, prefiere alentar a niños y a otros jóvenes como él para despertar en ellos los deseos y el coraje para salir adelante a pesar de estar invidentes.
En mayo pasado dio su más reciente conferencia en el teatro “Fernando Domínguez” de su estado natal, cuyo costo de entrada fue destinado a la asociación “Se mi guía”, la cual busca apoyar a toda la gente en esta situación y que mucho anhelan un motivo para no desfallecer, para no enterrarse en sus casas y dejar que su vida acabe poco a poco, día con día en la sombra.
Beatriz Gutiérrez González, directora de Cultura Física y Deporte en Guanajuato, califica y reconoce el mote que se ganó el de “Ironman” (mote que se usa en esta disciplina deportiva), que no se rinde ante nada, al ser un triatleta de alto rendimiento que busca en su plática motivacionales denominadas “Vive sin discapacidades”, que los discapacitados igual que él, tengan un motivo por el cual luchar.
Explicó Gutiérrez González que Rafa Jaime se ha convertido en el primer mexicano invidente en participar en triatlones y que su ceguera no fue impedimento para estudiar la universidad graduándose como Licenciado en Derecho.

Al tratar de salvar su ojo izquierdo, a los 18 años de edad, los doctores permitieron a Rafael Jaime observar por última vez todo lo que le rodeaba, abrazó y grabó en su mente el rostro de su madre y finalmente en la sala de operaciones se durmió viendo la luz del lugar, cuando despertó todo a su alrededor era oscuridad, fue entonces cuando comprendió que su vida se convertía en un libro en blanco en que había de escribir una nueva historia de su puño y letra.
Se convirtió en un “Ironman” en mayo del 2014 al participar y concluir el Triatlón en Texas, Estados Unidos, con un tiempo de 14 horas y 20 minutos, pese a los obstáculos que pusieron a prueba todos sus sentidos, además de ser el primer ciego que concluye este deporte.

Rafael Jaime, tiene como planes participar en más triatlones, sin importar el esfuerzo que esto implique, y además ha considerado competir en todas las competencias que le permitan al nivel que sea y asegura que como dice el dicho “No hay peor ciego que el que no quiere ver”.

Be the first to comment

Leave a Reply

UA-49372209-1