COCO, en México trascendemos…


Por Maricarmen Roces

Lejos de sentir que estoy viendo otra película de Disney-Pixar, la película empieza de manera poco convencional (no para mi que soy mexicana) con un sin fin de papeles picados contando una historia que termina siento “LA HISTORIA”.

Una familia mexicana que vive en abandono del padre, una historia ya de por sí “común” y cómo la mamá toma el control total de la familia y con ello, de la vida de generaciones que seguirán después de ella… sin siquiera imaginarlo.

No sólo se queda en el relato de una historia común. De hecho no se limita en sólo reflejar desde lo más profundo o desde lo más básico el sentido familiar de Mexico.

La atención aumenta si se ve, si se verá con ojos de otros países (como va a suceder) que no viven necesariamente la misma realidad mexicana.

Una mujer que años después se mantiene como la guía y la base de muchas generaciones que siguieron sus mismos pasos, tal vez por convicción, tal vez porque “así tenía que ser”…

No pretenderé en lo más mínimo contar la película por la gran coherencia y porque en verdad vale la pena verla.

Me parece  que donde hay que ponerle atención a este filme es sin duda un tema que hace mucho no veía en una película, me refiero al “Sentido de Trascendencia”.

¿Qué es eso?,  ¿con qué se come?, ¿para qué sirve? Es más simple de lo que parece: el ser humano está llamado a ser algo más que sólo “estar”, su llamado es para dejar huella, a encontrar una forma de seguir y de quedarse por mucho tiempo.

Qué difícil abordar esto… y lo más curioso es que Disney (si por más increíble que parezca) lo aborda de una manera ¡magistral!

PEERO… no es que Disney haya traído ese tema a la mesa, sino que por el simple hecho de plasmar una fiesta tan simbólica como el “Día de Muertos” descubre toda una cultura generacional de un país, que logra poner una imagen clara y precisa de lo que el ser humano está llamado a ser por naturaleza y eso es “ser” alguien más a través de otros.

Es decir, SER a través de herencias culturales y familiares, descubrirse en la fortaleza de una personalidad como una mujer “enojada”, decidida a salir a delante “cueste lo que cueste”, una familia como la mexicana que sólo crece y en donde su mayor felicidad es seguir viéndola crecer. Así de simple, así de fuerte, así de trascendente.

Hablamos de “seguir siendo”, seguir “estando”, permanecer a través de los tiempos.

En Mexico eso hacemos, eso somos, trascendemos…

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