Jhonatan, el niño abogado

 

Con tanto ardor deben los ciudadanos pelear por la defensa de las leyes, como por la de sus murallas, no siendo menos necesarias aquéllas que éstas para la conservación de una ciudad.

Heráclito de Efeso (540 AC-470 AC) Filósofo griego.

Por Pedro Venegas

Colocó con dificultad el segundo calcetín en su pie izquierdo, al terminar brotó de la punta del dedo gordo un hoyo como saludándolo, ya no importaba, era muy tarde, tenía que llegar a tiempo a la audiencia de su abuelo en el penal de Neza-Bordo.

Lavó su rostro con el agua depositada en una bandeja y con un pedazo de jabón talló sus manos y brazos también, se secó con una toalla que anhelaba ser jubilada, finalmente se puso la sudadera a rayas que tanto le gusta y todo listo, así inició el día de Jhonatan Miguel Landeros Nájera, el niño abogado.

Tiene que recorrer muchos kilómetros para llegar a la audiencia. Usa transporte colectivo e invierte varias horas antes de estar en reclusorio y eso sin contar lo que gasta en pasaje, pero nada importa. 

Jhonatan estila un peinado sin orientación alguna, como muchos jóvenes en la actualidad, con las puntas de frente y hacia arriba, su tez es morena clara y sus gafas ocultan un par de ojos casi cerrados, lo que hace intuir que él más que ver… “sospecha”, de cara redonda y una seriedad a toda prueba.

Es huérfano de madre, pues ella murió hace seis años dejándolo solo e indefenso, cuando él tenía escasos 12 años. Su padre lo abandono a su suerte siendo muy pequeño y sólo le ha quedado el cuidado y amor de su abuelo materno a quien busca rescatar de las garras del penal que lo mantiene recluido.

Con escasos 18 años de edad, recién cumplidos por cierto, sin la carrera de Derecho, obviamente no tiene para pagarla, carrera que ni siquiera la ha comenzado, pero con mucha imaginación, decisión e ingenio, además de los consejos de su abuelo, narró en su reportaje Jesús Lemus, quien me presentó a Jhonatan en las páginas centrales del diario Reporte Índigo, quien además agregó los grandes ideales del menor: la defensa de la legalidad y el respeto a los derechos humanos.

Ya cuenta con más de 20 presos que acuden a él con un cierto anhelo de salvación, le han otorgado sus casos y depositaron en sus manos la confianza como si fuera un abogado de verdad, ellos se encuentran internos en el mismo reclusorio que su abuelo, del Bordo de Xochiaca, ubicado en el municipio de Nezahualcóyotl, y gracias a su intuición e innata habilidad jurídica, han sido dos internos los que ya han quedado en libertad, por eso le tiene fe la gente.

Jhonatan fue quien presentó los agravios que esos dos internos mostraron al momento de la apelación a su sentencia de primera instancia, acto equivocado y mal fundado. “El Niño Abogado” demostró las fallas al debido proceso penal, y un magistrado del Estado de México tuvo que ordenar la inmediata libertad de los internos.
“El Niño Abogado” sabe que la mayoría de los procesos penales están plagados de inconsistencias jurídicas, por ello no pierde la esperanza de liberar a don Ignacio Nájera Martínez, su abuelo.
Sin embargo, no siempre fue mala la vida, su abuelo fue funcionario del Instituto de Administración Pública del Estado de México (IAPEM) en donde se desempeñaba como consultor. También fue jefe en la Interpol México, comandante en la Policía Ministerial en Puebla y Jefe de Seguridad en el Aeropuerto “Buenito Juárez” de la Ciudad de México.
Explica Jhonatan que fue una traición la que llevó a la cárcel a don Ignacio Nájera, fue acusado de extorsión por tres mil pesos, lo que fue mentira, la realidad es que lo inculparon por no ejecutar un homicidio por encargo y fue acusado por la misma persona que le ordenó la ejecución. “El Niño Abogado” ya logró reducir la pena de su abuelo de 42 a 20 años de prisión. Y dice que no verá el descanso hasta lograr su libertad.
También lleva los casos de 70 internos que han denunciado violaciones a sus derechos humanos dentro del citado penal, una cárcel con muchas dificultades. A pesar de su pobreza, pues cuenta con un trabajo en el que le pagan el salario mínimo, a los presos ni siquiera les cobra las copias de los expedientes sobre los que trabaja. Conoce la miseria en que viven, por eso él asume los costos que genera su labor.
Según el diagnóstico realizado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el penal de Bordo de Xochiaca registra graves problemas para ser gobernado, con cuatro mil 408 internos actualmente, refleja una sobrepoblación en sus instalaciones, tiene servicios deficientes de salud, no alcanza para todos, también insuficiencia en los procedimientos de quejas sobre probables violaciones a las garantías individuales, así como insuficiencia en la atención a internos en condiciones de aislamiento.
El penal se ha convertido en un submundo donde pocos conservan la fe y Jhonatan lo sabe, por ello no escatima esfuerzo por ayudar a los que más puede. Al principio, en los juzgados se reían de él, ni caso le hacían pero poco a poco se hizo valer y hoy atienden sus solicitudes.
Aunque le faltan tecnicismos jurídicos y desconoce algunos procesos, la práctica lo ha hecho hábil e intuitivo y ya se mueve como pez en el agua.  
¿De qué están hechos estos seres como Jhonatan? ¿Qué les motiva a ser como son? ¿Qué reciben a cambio? 

La respuesta es sencilla, están hechos para ayudar y su meta es la satisfacción, para ellos no hay mejor recompensa que la libertad y el beneficio de aquellos que creyeron en él, ni más ni menos.

  

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