Cómo comer saludable y mantenerse fuerte durante el tratamiento contra el cáncer

Por: Carlett Ramírez

Directora Médica del área de Nutrición de Abbott

Tips para mantener una buena nutrición durante el tratamiento contra el cáncer.

Gozar de una buena nutrición es la base de la salud en todas las etapas de la vida. Sin embargo, cuando enfrentamos el diagnóstico de una enfermedad crónica, como el cáncer, comer saludablemente juega un papel importante al ayudar a una persona a sentirse mejor y mantenerse fuerte.

Mantener un plan de alimentación adecuado después del diagnóstico puede prevenir la pérdida de peso y masa muscular. Esto es importante, puesto que un estudio publicado en “Seminars in Oncology” encontró[1] que mantener el peso, masa muscular y fuerza, son indicadores de las posibilidades de alcanzar la remisión.

Contar con un plan de alimentación por un experto en Nutrición es importante para mantener un buen estado de nutrición y proteger el sistema inmune. Un sistema inmunológico debilitado puede llevar a infecciones y orillar a su oncólogo a pausar o modificar los tratamientos” explica Carlett Ramírez, Directora Médica del área de Nutrición de Abbott.

Desafortunadamente, mantenerse bien nutrido o nutrida, puede ser todo un reto, ya que algunos tratamientos, e incluso la propia enfermedad afectan el apetito y la capacidad de comer.

Pregunte a su oncólogo si le puede referenciar con un experto que le ayude a crear un plan de alimentación especializado para esta etapa crítica. Y siga leyendo para obtener respuestas sobre cómo mantenerse bien nutrido durante el tratamiento contra el cáncer.

¿Cuáles son los nutrientes más importantes a ingerir durante el tratamiento?

Monitorear su ingesta de proteína, así como las calorías totales es importante durante el tratamiento, menciona Carlett. Ambos son vitales para prevenir la pérdida de peso y masa muscular, efectos secundarios muy comunes durante el tratamiento.

A pesar de que la cantidad de calorías y proteína varían por persona, se recomienda mantener una ingesta similar a la que se tenía antes del diagnóstico. Sin embargo, si nota una pérdida significativa antes o durante el tratamiento, intente incrementar la cantidad.

No tengo apetito. ¿Cómo puedo asegurarme de que estoy obteniendo los nutrientes necesarios?

Quimioterapia, radiación y otros tratamientos contra el cáncer suelen resultar en que la comida tenga un sabor amargo o metálico, lo que puede desanimar a la gente de seguir su alimentación habitual, comenta Carlett. La pérdida de apetito y dolor bucal también son efectos secundarios comunes.

Para combatir la falta de apetito, intente comer distintas comidas temprano, cuando es más probable tener hambre. Si no es capaz de sostener el alimento o cubrir sus necesidades nutricionales, pregunte a su profesional de la salud el considerar añadir en su dieta un suplemento nutricional o alimentación especializada que esté diseñada para proveer micro y macro nutrientes, además de otros nutrimentos clave como el EPA (un derivado del Omega-3). Un estudio en el Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle” encontró[2] que los pacientes con cáncer llegaban a sus metas nutricionales más fácilmente cuando consumían suplementos orales además de su comida regular. Estos productos también tienen mayores cantidades de proteína para que la gente mantenga su masa muscular, fuerza y energía durante el tratamiento.

¿Qué puedo hacer para sostener el alimento y reducir el malestar estomacal?

Además de los cambios en el apetito, los problemas gastrointestinales como nauseas, vómito y diarrea, pueden dificultar el mantener los nutrientes necesarios durante el tratamiento.

Intente comer colaciones frecuentemente durante el día, en vez de tres grandes comidas, para ayudar a aliviar los males estomacales. “Cada vez que elija una colación, intente que sea alta en calorías y proteína, como rebanadas de manzana con mantequilla de cacahuate, o manzana con queso” menciona Carlett.

He escuchado que “el azúcar alimenta al cáncer” ¿Debo evitar el azúcar durante el tratamiento?

El azúcar no causa cáncer, ni lo acelera o interfiere con el tratamiento, según el “National Cancer Institute”[3]. Las células cancerígenas simplemente tienen más canales receptores de glucosa en sus membranas, comparadas con las células normales. Desde una perspectiva científica, esto significa que sólo impacta la manera en que los especialistas detectan las células cancerígenas, no como estas crecen o cómo las afecta la dieta.

Sin embargo, la comida alta en azúcar usualmente utiliza azúcar refinado y carece del valor nutrimental necesario para mantener una buena salud durante el tratamiento. Concéntrese en comer alimentos saludables y balanceados, y no tendrá que preocuparse por pequeñas cantidades de azúcar, comenta Carlett.

¿Qué pasa con la soya? ¿Puede interferir con los resultados del tratamiento?

La soya contiene isoflavonas, compuestos que actúan similar al estrógeno en el cuerpo. Niveles excesivamente altos de estrógeno se han relacionado con el desarrollo de ciertos tipos de cáncer, como el cáncer de mama dependiente del estrógeno. Sin embargo, no hay evidencia concluyente de que las isoflavonas contribuyan al crecimiento del cáncer, o que sean contraproducentes para el tratamiento.

Al contrario, muchos estudios han encontrado que la soya puede prevenir el cáncer, como el cáncer de mama pre menopaúsico[4]. La soya también es alta en proteína, lo que significa que podría ayudar en prevenir la atrofia muscular y ser una buena fuente de proteína para ayudarle a mantener la fuerza durante el tratamiento.

 

Imagen tomada del sitio www.autocrecimiento.com

Be the first to comment

Leave a Reply

UA-49372209-1